En los días posteriores a la controvertida captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una serie de advertencias dirigidas a varios países, escalando tensiones diplomáticas a nivel internacional.
Entre los países señalados, Colombia aparece como uno de los más directamente mencionados por Trump, quien ha acusado al presidente Gustavo Petro de estar vinculado al narcotráfico y sugirió incluso la posibilidad de acción militar, una amenaza que ha sido rechazada por Bogotá.
Otro de los países advertidos es México, al que Trump ha criticado duramente por el flujo de drogas hacia Estados Unidos y ha insinuado la posibilidad de “hacer algo” si las autoridades mexicanas no intensifican su combate contra los cárteles, generando preocupación diplomática con el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Cuba también ha sido objeto de comentarios del líder de la Casa Blanca, quien indicó que la isla está “a punto de colapsar” tras perder el apoyo económico de Venezuela y sugirió que podría enfrentar consecuencias políticas o económicas adicionales.
Más allá de la región latinoamericana, Trump revivió su interés estratégico en Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca rico en recursos y de gran valor geopolítico, argumentando que es necesario “por motivos de seguridad nacional”, lo que fue rechazado por las autoridades locales como una “fantasía”.
Por último, Trump también lanzó advertencias más amplias hacia Irán, advirtiendo que podría enfrentar una dura respuesta estadounidense si reprime protestas internas o viola derechos humanos, reflejando una ampliación de su retórica agresiva en política exterior.
Fuentes internacionales coinciden en que estas advertencias se dan en el contexto de una significativa escalada en la política exterior estadounidense tras la operación en Venezuela, lo que ha generado reacciones diversas entre aliados y adversarios.

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