La figura política salvadoreña Norman Quijano, exdiputado, exalcalde de San Salvador y excandidato presidencial de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), vivió una trayectoria marcada por acusaciones judiciales, fugas y, finalmente, su deportación desde Estados Unidos para cumplir una condena por negociar con pandillas.
Durante la campaña presidencial de 2014, investigadores fiscales afirmaron que Quijano sostuvo reuniones con líderes de pandillas, como la MS-13 y el Barrio 18, para obtener apoyo electoral a cambio de beneficios, incluidos supuestos pagos en efectivo y promesas de reducción de operativos policiales.
En noviembre de 2021, la Fiscalía General de la República (FGR) presentó una solicitud ante la Asamblea Legislativa para retirar el fuero constitucional de Quijano, quien en ese entonces era diputado del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y enfrentaba acusaciones formales por agrupaciones ilícitas y fraude electoral relacionadas con los pactos con pandillas. Poco después, Quijano abandonó el país, evadiendo la acción de la justicia.
En abril de 2024, una Cámara Penal en El Salvador condenó a Quijano a 13 años y cuatro meses de prisión por los delitos antes señalados. El proceso se realizó en ausencia debido a su paradero desconocido.
Tras varios años fuera de El Salvador, autoridades estadounidenses detuvieron a Quijano el 6 de marzo de 2025 mientras se encontraba en Texas, donde esperaba la resolución de su estatus migratorio. Comenzó así el proceso que culminaría con su entrega a las autoridades salvadoreñas.
Este 26 de enero de 2026, Quijano fue deportado desde Estados Unidos a El Salvador, donde cumplirá su sentencia de más de 13 años de prisión. A su llegada al Aeropuerto Internacional Monseñor Óscar Arnulfo Romero, fue notificado formalmente de la condena que pesa sobre él y se informó que será trasladado a un centro penitenciario para iniciar su cumplimiento.

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